Erase una vez en un bosque encantado, lleno de arboles vivientes, donde caminaban por las noches para descansar de estar de pie cuidando su hogar. Un pequeño retoño había brotado de uno de los arboles más viejos; como se sabía los retoños cuidarían de los viejos mientras estos quedaban inmóviles para cuidar el bosque, y por las noches los viejos cuidaban a los retoños para que no fueran arrancados de la tierra mientras dormían pero este pequeño tenía otros sueños, el no quería vivir así, soñaba con ser algo más que un solo tronco dependiente de uno más, creció con la cultura de su pueblo, le inculcaron sus leyes y la forma de vida que debía llevar ya teniendo edad para poder decidir sobre su destino, escondiéndose de los sabios y ancianos, trataba de extender sus raíces a otro lugar, quería caminar.
Aunque lo intentaba una y otra vez no era gran cosa la que hacía. Lloraba desesperado por cumplir su sueño, se le escuchaba todo el día esforzándose por lograrlo, hasta que un día le observo un Hada llorar, sabía bien x que era su Pena pero solo observaba las ganas de su sueño cumplir y como se desmoronaba día a día.
Un día el hada no logro llegar a su hogar, era golpeada fuertemente en una tormenta, sabía que no lograría sobrevivir sino encontraba refugio alguno. Así que voló y del primer árbol se aferro. Era el pequeño brote, la tomo entre su follaje y le refugió.
El hada espero a que la tormenta se fuera, miro al árbol y le agradeció, Dijo:-¿Cuál es tu nombre?El árbol calló y siguió llorando, entonces el hada le dijo:-Se porque lloras y creo saber como ayudarte (Le dio unas gotas, misteriosas x cierto) Vacía este frasco en tus raíces antes de dormir y al amanecer, no será un sueño nada más, será tu realidad. Voló de nuevo a casa.
Entonces el árbol tomo el frasco y lo escondió entre sus ramas, para que los ancianos no le fueran a ver. Antes de dormir vacio el frasco completo en sus pequeñas raíces, y durmió toda la noche esperando moverse al día siguiente.
Oh sorpresa el día había llegado, intento moverse una y otra vez, pero la tierra le tenía aferrado. No comprendía había el frasco en sus raíces vaciado. El hada había mentido, lleno de decepción y amargura le maldijo una y otra vez, cada vez más fuerte para que le escuchara. Volvió a llorar aún más desesperado, en sus primeras lágrimas derramo una sobre sus raíces, esta comenzó a brotar del suelo, poco a poco salió, entusiasmado secó sus lágrimas y comprendió, agua necesitaba para caminar en dos. Sacudió sus ramas sobre su suelo, ahí estaba él, de pie.
Reía por fin, alegre por el hecho, al hada acudió. Le cantaba y daba las gracias una y otra vez, -¡Soy libre al fin! (gritando). Mi sueño cumpliré.
Sabía que si esperaba el día los ancianos le verían, no podía aguardar porque su condena sería. Comenzó a caminar, aprendió a correr. Viajo de un lugar a otro sin detener.
Era único, inexplicable, todos los demás seres le admiraban al pasar.
- ¡El árbol camina! (gritaban si cesar).
Se sentía alagado aunque le hacía falta su hogar.
-No importa ellos deben comprender, que atado a ese suelo no quedare.- Si pensar decía.
Hasta entonces todo iba bien, llegó la hora de dormir y no sabía qué hacer, eligió el primer lugar que se le ocurrió, oh fatal error. Al día siguiente, despertó y sin esperar trato de moverse, extraño era verle caerse, algo estaba mal, no comprendía pero una cosa faltaba, la ultima indicación que le daría el hada.
Por su entusiasmo y la falta de atención no le escucho decir que al siguiente día para caminar, agua ocuparía, ese era el secreto. Ya no podía llorar x que en ese suelo nada crecía.
Sin saber que hacer comenzó a gritar nadie le escucho quedo atado a esa roca día a día, la lluvia no regresaría hasta el próximo verano, había quedado desamparado, noche tras noche un fuerte viento le arrasaba, sus hojas caían y su cuerpo se quebraba.
Fue hasta entonces que una mañana no estaba en su lugar todo era extraño, se sentía renovado, si era agua la que paseaba por su tronco, alguien le había ayudado, no veía a nadie, miró a sus pies y estaban atados, dentro de un cesto le habían dejado, sabía de quien era tal obra, era el Hombre. Desesperado trato de romper la cuerda pero imposible fue, no tenía la suficiente fuerza para hacerlo.
Volvió la mirada a un costado, vio un valle destrozado. Sus hermanos arboles caídos estaban, no quedaba alguno vivo, sabía que era su fin, recordó las palabras de los ancianos y las leyendas contadas.
-Si tu sales de este bosque tus ramas en cenizas serán halladas.-
Solo necesitaba la ayuda de alguien que le desatara, nadie estaba a su alrededor, tenía que hacer algo o perecería. Espero a que llegara el hombre, le vio aterrado, era escapar o morir destrozado. Una idea tenía, tiro una a una sus hojas, el hombre le vio y desató. Sabía que era hora de cortarle ya que seco quedaría, lo puso sobre una mesa y comenzó a preparar todo, descuido unos instantes y el árbol desapareció.
Corrió de regreso a casa, sabía bien que todo lo ocurrido fue un gran descuido, tenía el don más no debió de haberlo sufrido. No se detuvo, no descanzo x las noches, se arrastro una y otra vez, hasta ver a lo lejos su hogar, el bosque que abandono x cumplir su sueño. Al caer la noche, al fin llegó, los ancianos le vieron desvanecer, lo tomaron y una a una curaron sus heridas.
Cuando despertó, vio todo mundo a su alrededor, lloró de alegría y juro no volver a desobedecer, sabía que el Hada le había dado una lección, lo que los viejos habían sufrido antes, el lo vio en su aflicción. Ese era su lugar, debía esperar a crecer, y así con el tiempo decidir lo que de él sería. Se quedo en su hogar dando vida a demás generaciones, contando esta leyenda cada vez llegado el tiempo, para que sus retoños tomaran buenas decisiones.
Aunque lo intentaba una y otra vez no era gran cosa la que hacía. Lloraba desesperado por cumplir su sueño, se le escuchaba todo el día esforzándose por lograrlo, hasta que un día le observo un Hada llorar, sabía bien x que era su Pena pero solo observaba las ganas de su sueño cumplir y como se desmoronaba día a día.
Un día el hada no logro llegar a su hogar, era golpeada fuertemente en una tormenta, sabía que no lograría sobrevivir sino encontraba refugio alguno. Así que voló y del primer árbol se aferro. Era el pequeño brote, la tomo entre su follaje y le refugió.
El hada espero a que la tormenta se fuera, miro al árbol y le agradeció, Dijo:-¿Cuál es tu nombre?El árbol calló y siguió llorando, entonces el hada le dijo:-Se porque lloras y creo saber como ayudarte (Le dio unas gotas, misteriosas x cierto) Vacía este frasco en tus raíces antes de dormir y al amanecer, no será un sueño nada más, será tu realidad. Voló de nuevo a casa.
Entonces el árbol tomo el frasco y lo escondió entre sus ramas, para que los ancianos no le fueran a ver. Antes de dormir vacio el frasco completo en sus pequeñas raíces, y durmió toda la noche esperando moverse al día siguiente.
Oh sorpresa el día había llegado, intento moverse una y otra vez, pero la tierra le tenía aferrado. No comprendía había el frasco en sus raíces vaciado. El hada había mentido, lleno de decepción y amargura le maldijo una y otra vez, cada vez más fuerte para que le escuchara. Volvió a llorar aún más desesperado, en sus primeras lágrimas derramo una sobre sus raíces, esta comenzó a brotar del suelo, poco a poco salió, entusiasmado secó sus lágrimas y comprendió, agua necesitaba para caminar en dos. Sacudió sus ramas sobre su suelo, ahí estaba él, de pie.
Reía por fin, alegre por el hecho, al hada acudió. Le cantaba y daba las gracias una y otra vez, -¡Soy libre al fin! (gritando). Mi sueño cumpliré.
Sabía que si esperaba el día los ancianos le verían, no podía aguardar porque su condena sería. Comenzó a caminar, aprendió a correr. Viajo de un lugar a otro sin detener.
Era único, inexplicable, todos los demás seres le admiraban al pasar.
- ¡El árbol camina! (gritaban si cesar).
Se sentía alagado aunque le hacía falta su hogar.
-No importa ellos deben comprender, que atado a ese suelo no quedare.- Si pensar decía.
Hasta entonces todo iba bien, llegó la hora de dormir y no sabía qué hacer, eligió el primer lugar que se le ocurrió, oh fatal error. Al día siguiente, despertó y sin esperar trato de moverse, extraño era verle caerse, algo estaba mal, no comprendía pero una cosa faltaba, la ultima indicación que le daría el hada.
Por su entusiasmo y la falta de atención no le escucho decir que al siguiente día para caminar, agua ocuparía, ese era el secreto. Ya no podía llorar x que en ese suelo nada crecía.
Sin saber que hacer comenzó a gritar nadie le escucho quedo atado a esa roca día a día, la lluvia no regresaría hasta el próximo verano, había quedado desamparado, noche tras noche un fuerte viento le arrasaba, sus hojas caían y su cuerpo se quebraba.
Fue hasta entonces que una mañana no estaba en su lugar todo era extraño, se sentía renovado, si era agua la que paseaba por su tronco, alguien le había ayudado, no veía a nadie, miró a sus pies y estaban atados, dentro de un cesto le habían dejado, sabía de quien era tal obra, era el Hombre. Desesperado trato de romper la cuerda pero imposible fue, no tenía la suficiente fuerza para hacerlo.
Volvió la mirada a un costado, vio un valle destrozado. Sus hermanos arboles caídos estaban, no quedaba alguno vivo, sabía que era su fin, recordó las palabras de los ancianos y las leyendas contadas.
-Si tu sales de este bosque tus ramas en cenizas serán halladas.-
Solo necesitaba la ayuda de alguien que le desatara, nadie estaba a su alrededor, tenía que hacer algo o perecería. Espero a que llegara el hombre, le vio aterrado, era escapar o morir destrozado. Una idea tenía, tiro una a una sus hojas, el hombre le vio y desató. Sabía que era hora de cortarle ya que seco quedaría, lo puso sobre una mesa y comenzó a preparar todo, descuido unos instantes y el árbol desapareció.
Corrió de regreso a casa, sabía bien que todo lo ocurrido fue un gran descuido, tenía el don más no debió de haberlo sufrido. No se detuvo, no descanzo x las noches, se arrastro una y otra vez, hasta ver a lo lejos su hogar, el bosque que abandono x cumplir su sueño. Al caer la noche, al fin llegó, los ancianos le vieron desvanecer, lo tomaron y una a una curaron sus heridas.
Cuando despertó, vio todo mundo a su alrededor, lloró de alegría y juro no volver a desobedecer, sabía que el Hada le había dado una lección, lo que los viejos habían sufrido antes, el lo vio en su aflicción. Ese era su lugar, debía esperar a crecer, y así con el tiempo decidir lo que de él sería. Se quedo en su hogar dando vida a demás generaciones, contando esta leyenda cada vez llegado el tiempo, para que sus retoños tomaran buenas decisiones.
Moraleja...
Hay veces que decidimos a prisa, por tener las cosas que queremos, pasado un tiempo nos damos cuenta que elegimos mal y sufrimos por ello en nuestras propias lecciones, pero nunca es tarde para volver a comenzar, siempre hay un mañana, y ese mañana está en nosotros.
Dedicatoría
Este cuento lo escribí para Tí, para arrullarte, para darte a entender que estoy aquí para cuando me necesites, para demostrar que tendre palabras que decirte sin importar la hora o la ocasión que se presente. Sucedió de un momento a otro sin saber como llegamos frente a frente a todo esto, comence a conocerte más rapido de lo que pensaría, pero en verdad he quedado encantado por conocer a alguien como tú, no se si lo sabes pero sabes marcar tu presecencia en la vida de los demás, sigue sonriendo...

Tanya V.