Hoy comprendí que podemos estar,
que podemos contemplarnos
y no decir absolutamente nada;
pero aún así me queda un vacío.
Llegó a mi ese momento
en el que te necesito tanto
que solo pude decirlo en silencio,
sólo, y sin besar tus labios.
Entendí que la vida es una,
y nosotros solo dos extraños,
un instante, un suspiro,
un grito de deseo apagándose.
Grito al escribir estás palabras
porque entre tú y yo solo hay eso,
entre Tú y Yo hay un mundo,
y Tú no me quieres mirar.