
Sueños Ingratos, cautivos desvelos,
llevan día a día este frío cuerpo a su renacer.
Un silencio, tu sonido, una luz, esa cortina
y esas risas de tu niñez rondandome.
Tibia es la sonrisa de la muerte jugando en nuestro patio.
Estos muro que verdades guardaron,
alejaron los murmullos de las voces que me hicieran callar,
más nunca quebré mi voz, nunca hable de lo nuestro,
tu presencia en mi cama.
Yermo espacio en mi soledad,
refugio vital para mi existencia,
mi mundo y el aroma de las palabras de una mente destrozada,
de esa voz que nunca calla y manipula realidades
esperando un día volver a escapar.
1 comentario:
La oscuridad sólo es principio de luz, la resaca olvido, pero las palabras memorias encontradas...
Buen final...
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