viernes, 15 de mayo de 2009

Arroje tus cenizas al Mar



Presencie de nuevo el atardecer

y no resistí su seducción;

esa que eriza la piel

con las caricias de la brisa.

 

Quise detenerme un instante,

quise perdonar mi indiferencia,

logre recordar esos momentos

de insanidad y locura.

 

Arroje tus cenizas al mar

y todos tus restos,

fue divertido ver cómo te borro el viento

y tu voz callaba entre la sal.

 

Por primera vez estabas tranquila,

caminabas con la sutileza de las olas,

entre ondas y reflejos de algo

que nunca volverá a ser.

 

Perdone con susurros tu odio,

arranque de mi piel tus palabras,

borre de mi mente tu figura

y vi el despertar de un renacer.

 

Ahora escribo sobre la arena

para que el mar se lleve mis palabras

y las arrastre hacia mi oasis,

donde solo yo pueda nombrarlas.

 

1 comentario:

Samuel Acosta Aroche dijo...

El viento lo cura todo, muchos dicen que el tiempo, no creo en eso.

Me gusta pensar que soy capaz de volar, lejos, animado...

El viento lo cura todo...

Entre la brisa