No era necesario complementarnos,
nuestras piezas eran compatibles;
encajaba perfectamente todo,
hasta el más simple momento.
La vida nos trajo hasta aquí,
hasta este suelo frío y nos colocó,
nos creó todo un espacio
donde podíamos jugar.
A veces nos armábamos de valor,
otras nos uníamos diferente,
pero siempre, ante todo,
con las mismas piezas.
Por momentos nos perdíamos,
caíamos una y otra vez;
desesperación, una compañía,
siempre estaba ahí.
Lo maravilloso que pude ser,
lo mágico que pudo haber sido,
solo armamos un corazón,
obviamente no fue el mío.

No hay comentarios:
Publicar un comentario